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¿Son seguras las vacunas de COVID-19 para pacientes con VIH?

En diciembre pasado, el gobierno federal dio una autorización de emergencia a través de la Administración Federal de Drogas y Alimentos (FDA, por sus siglas en inglés) para que se comenzaran a utilizar dos vacunas contra el COVID-19.


Desde entonces, tanto a nivel de Estados Unidos como en Puerto Rico, iniciaron con un complejo proceso para vacunar a distintas poblaciones con la meta de lograr inmunizar a la mayor cantidad de personas contra el virus que provoca el COVID-19.


Tras anunciarse las fases de vacunación, varias poblaciones de alto riesgo podrían tener dudas acerca de cuán seguras podrían ser estas vacunas en sus respectivos casos.



El Programa Conjunto de las Naciones Unidas sobre el VIH/sida (conocido como ONUSIDA) advirtió que las vacunas contra el COVID-19 que se están desarrollando o que ya han sido aprobadas por los distintos organismos reguladores se consideran seguras para la mayoría de la población; esto incluye las personas que viven con VIH.


Cuán seguras son estas vacunas para personas seropositivas


Las vacunas incluyen parte del material genético del SARSCoV-2 (el virus que causa la enfermedad de COVID-19), que estimula nuestros sistemas inmunitarios para generar anticuerpos contra la proteína de espiga que el virus SARSCoV-2 utiliza para acoplarse a las células humanas. “Ninguna de las vacunas en las que se está trabajando ni las ya aprobadas por los organismos reguladores utilizan vacunas vivas, por lo que deberían ser igualmente seguras para aquellas personas cuyos sistemas inmunitarios están dañados, como quienes viven con el VIH y aún no han logrado suprimir su carga viral”, agregó ONUSIDA.


De hecho, en algunos de los ensayos para las vacunas participaron personas procedentes de países en los que el VIH está muy presente, como Sudáfrica, por lo que en ellos también se habrá incluido a un determinado número de personas que viven con el VIH. Sin embargo, también hubo ensayos para los que se excluyó a seropositivos como medida de prevención.


Aunque algunas personas presentaron reacciones adversas a la vacuna durante el proceso de investigación, los efectos secundarios realmente graves de la vacuna son tan infrecuentes que no se pudo detectar ninguno entre las primeras personas que fueron vacunadas. Pese a ello, se han establecido sistemas de vigilancia para garantizar que estos poco probables, pero graves, efectos adversos se comuniquen a las autoridades públicas sanitarias y a los laboratorios farmacéuticos responsables de las vacunas.


¿Deberían vacunarse las personas con VIH?


ONUSIDA afirmó que quienes viven con VIH, recibirán los mismos beneficios de la vacuna que el resto de la población. Por un lado, las vacunas ayudan a prevenir los casos graves de infección por el virus SARS-CoV-2 y, por otro, reducen potencialmente la transmisión del virus. A pesar de todo, hasta que los niveles de contagio no hayan caído a cifras muy bajas entre la población, todo el mundo deberá seguir adoptando las medidas de prevención contra el virus SARSCoV- 2 (distanciamiento físico, lavado de manos frecuente y uso de mascarilla) aún después de haber recibido la vacuna.


Las personas que viven con el VIH deberían seguir adheridas a una terapia antirretroviral eficaz, la cual no solo preserva la salud, sino que, además, evita la transmisión del VIH.


Si eres seropositivo(a) y tienes dudas acerca de la vacuna contra el COVID-19, consulta con tu médico o profesional de la salud. También, puedes encontrar más información en www.unaids.org/es/covid19.

*Fuente: Programa Conjunto de las Naciones Unidas sobre el VIH/sida

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