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Estos son algunos mitos acerca de la vacunación

Actualizado: 11 ago 2021

En tiempos recientes, debido a la pandemia de COVID-19, hemos escuchado hablar cada vez más acerca de las vacunas y de cómo podrían ayudar a salvar vidas. Pero, además de las existentes para atender la actual pandemia, hay una amplia variedad de alternativas que ayudan a inmunizar a la sociedad.


Según la Organización Panamericana de la Salud (OPS), “la inmunización es el proceso por el que una persona se hace inmune o resistente a una enfermedad infecciosa, por lo general mediante la administración de una vacuna”. Las vacunas estimulan el propio sistema inmunitario del cuerpo para proteger a la persona contra infecciones o enfermedades posteriores. La inmunización previene enfermedades, discapacidades y defunciones por enfermedades prevenibles por vacunación, tales como el cáncer cervical, la difteria, la hepatitis B, el sarampión, la paroditis, la tos ferina, la neumonía, la poliomielitis, las enfermedades diarreicas por rotavirus, la rubéola y el tétanos.


Combatiendo la desinformación


Uno de los retos principales para lograr los objetivos de inmunización en el mundo es la desinformación. La desinformación, la información errónea, los rumores infundados y las teorías conspirativas se propagan rápidamente por todo el ecosistema digital alimentando las dudas sobre las vacunas, algo que puede generar preocupación y rechazo hacia una intervención que busca salvar vidas.



Con el fin de combatir la desinformación y ayudar a responder algunas dudas acerca de la vacunación, la OPS compartió una serie de respuestas a dudas o mitos comunes acerca del tema.


¿Contienen las vacunas ingredientes peligrosos o tóxicos?

No. Aunque los ingredientes en las etiquetas de las vacunas pueden verse intimidantes (p.ej. mercurio, aluminio o formaldehído), usualmente se los encuentra naturalmente en el cuerpo, en la comida que consumimos y en el medio ambiente a nuestro alrededor – por ejemplo, en el atún. Las cantidades en las vacunas son muy pequeñas y no “envenenarán” o lastimarán al cuerpo.

Además, las vacunas se prueban y pasan por ensayos científicos rigurosos y largos, así como procesos de certificación con la OMS y organismos nacionales de reglamentación para garantizar que sean seguras y eficaces. Las vacunas ofrecidas en clínicas públicas son tan seguras y eficaces cómo las que se ofrecen en clínicas privadas.


¿Tienen las vacunas efectos secundarios graves o perjudiciales?

No. Las vacunas pasan por procesos científicos largos y rigurosos para asegurarse que son seguras, y son monitoreadas continuamente para detectar problemas de seguridad. El riesgo de efectos a largo plazo de enfermedades prevenibles por vacunación como el sarampión y la poliomielitis es mucho mayor.

Algunas personas pueden experimentar efectos secundarios leves a corto plazo a la vacunación, como dolor en el lugar de la inyección, fiebre de bajo grado, malestar general o erupción cutánea. Aunque pueden ser incómodos durante un corto período de tiempo, no son graves y significan que el sistema inmunológico está practicando cómo combatir el virus o las bacterias si se expone a estos.


¿Pueden contener las vacunas microchips que permitan a los gobiernos o a otros en posiciones de poder rastrear a quienes se vacunen?

No. Esto es imposible. Absolutamente ninguna vacuna - incluidas las vacunas contra la COVID-19 cuando estén disponibles - contiene microchips incluido, que permitan a los gobiernos o a cualquier otra entidad en el poder, rastrear a las personas.


¿Pueden vacunarse las personas embarazadas?

Sí. Las personas embarazadas no sólo pueden vacunarse contra varias enfermedades prevenibles por vacunación como la influenza, el tétanos, la tos ferina y la hepatitis B, sino que es extremadamente importante que lo hagan para protegerse a sí mismas y a sus bebés de enfermedades y complicaciones innecesarias.

Algunas vacunas, como la SRP y la vacuna contra la varicela, no deben administrarse a las personas embarazadas, pero pueden administrarse antes o después del embarazo. Se alienta a las personas embarazadas a que pregunten a sus proveedores de salud en sus chequeos prenatales qué vacunas necesitan y cuándo.


¿Las vacunas causan autismo?

No. No hay evidencia de ningún vínculo entre ninguna vacuna y el autismo o trastornos autistas.

Asimismo, no existe asociación entre la vacuna contra el sarampión, la rubéola, y las paperas (SRP) y el autismo. Un único estudio, que fue mal diseñado y ya refutado, reportó esta asociación en 1998. Desde ese entonces, cientos de estudios bien diseñados han confirmado que no hay riesgo de autismo por vacunación.


“Las vacunas son la forma más segura y eficaz de protegerse y proteger a su familia contra 16 enfermedades prevenibles con vacunas”, afirman los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC por sus siglas en inglés).


Los CDC prepararon un sistema para identificar qué vacunas podría necesitar una persona adulta. Con sólo responder varias preguntas, puedes saber qué tipo de inmunización se recomienda según su edad y cuadro clínico. Accede al sistema, aquí.


Consulta con el personal de tu farmacia de la comunidad acerca de las vacunas que podrían tener disponibles para ti. Accede a la página de Farmacias Plaza para conocer más acerca de los Centros de Vacunación en sus localidades.

 
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